
Ponte mi sombrero es un original cuento sobre el racismo que quiere hacerse comprensible para el público infantil de una forma visual y participativa, huyendo de tópicos y estereotipos, con unos recursos y situaciones que plasmarán la problemática de manera asequible y versátil.
A tal efecto utilizo símiles equiparables (diferentes sombreros, colores, lenguajes…) y evito tocar todos los flecos de este fenómeno complejo que podrían ser difícilmente inteligibles para los niños más pequeños. Acompañados de mi guitarra cantaremos varias canciones adecuadas a la historia que harán más amena la sesión.
El encuentro entre Parapà y Bilibí, dos pueblos muy diferentes, genera conflictos iniciales que se transforman en convivencia, aprendizajes compartidos y un valioso descubrimiento de nuevas maneras de comunicarse y vivir.
El subtítulo del cuento es “la diferencia no da miedo”. Y esto es lo que pretende ilustrar este cuento sobre el racismo: no temer ni rechazar al otro por ser diferente; aceptar la diversidad; no creerse superior al otro; no estigmatizarle ni culpabilizarle con prejuicios. En definitiva, concienciar sobre la perversión del racismo y la xenofobia y por lo general de todo rechazo a la diferencia.
Asimismo, se pone en valor la solidaridad, la empatía y la ayuda a quienes más lo necesitan.
Como ya he dicho más arriba, el cuento estará amenizado con diversas dinámicas participativas.
Y una curiosidad: sin pretenderlo, esa idea de los sombreros tiene una relación con la técnica de los seis sombreros para pensar, del psicólogo Edward de Bono Esta dinámica se utiliza para optimizar la solución de problemas y la toma de decisiones grupales.
Asimismo, el hecho de ponerse un sombrero diferente al tuyo simboliza la capacidad de experimentar la diferencia, de ponerse en el lugar del otro, y, por consiguiente, la comprensión de diferentes puntos de vista y la empatía.